ADENTRO TAMPOCO HAY LUZ. Leila Sucari

Adentro tampoco hay luz se lee de un tirón. Sucari tiene una prosa directa, compuesta por frases muy cortas, con imágenes muy trabajadas: como lanzas, certeras. La trama es sencilla y sin embargo pasa mucho, como suele ser en el campo, donde no pasa nada y pasa de todo. Una nena viaja al campo de su abuela para pasar allí unas semanas... las semanas se hacen meses. A esta nena y su abuela se suma una prima bella. La naturaleza atraviesa todo el relato. Un poco más avanzado el texto llega la madre. Desde la altura también se puede ver la vida de otras mujeres, las vecinas. Hay un cerdo y un lagarto. Y pollos y gallinas. Una pintura híper real y delicada al mismo tiempo sobre la pubertad y ese oficio tan difícil de crecer y vivir. Me gustó muchísimo. Es altamente recomendable.  (Colaboración de Cecilia Todesca)

 

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